Le niegan amparo a acusado de abusar de niñas en Cosoleacaque

AGENCIAS

Cosoleacaque, Ver. 28 de abril 2021.- Un juez federal de Coatzacoalcos determinó no beneficiar con la protección de la justicia federal a un interno del penal de Coatzacoalcos, que está señalado de presunta pederastia en contra de tres niñas de la colonia F. Gutiérrez.

Se trata de Casimiro N, de 50 años de edad, quien promovió un amparo contra la vinculación a proceso de la que fue objeto en meses pasados, por un juez de Minatitlán, que encontró elementos suficientes para procesarlo por presunta pederastia.

En agosto pasado, Casimiro N fue vinculado a proceso por el juez José Guadalupe Nucamendi, y enviado al penal de Coatzacoalcos, desde ahí solicitó los beneficios de la justicia federal ante el Juzgado Décimo Noveno de Distrito del Estado de Veracruz.

La semana pasada, Maria Maura Zobeida Hernández Jácquez, Secretaria del Juzgado federal en cuestión, informó a las partes involucradas que el juicio de amparo 513/2020, que había caído en sobreseimiento.

El caso involucra presuntos tocamientos inapropiados y abusos contra tres menores de edad de dicha colonia, que eran vecinas de Casimiro N, consignadas en las carpetas SUIJP/DXXI/FE1/324/2020 y la SUIJP/DXXI/FE1/349/2020, y una tercera que se les agregó.

El ahora interno en el penal de Coatzacoalcos, es acusado de usar a una familiar suya, menor de edad, de enganchar a otras niñas que terminaban en su casa, donde él les regalaba cosas con tal de tocarlas lascivamente.

La familia se dio cuenta de la situación porque las niñas mostraron los regalos, y comenzaron a investigar que pasaba en la humilde colonia.

La familia del presunto abusador incluso amenazó a las madres de las víctimas y las acosaron en todo momento con tal de defender a Casimiro N.

«Esto no se va quedar así, me las vas a pagar muy caro», dijo la esposa del supuesto agresor, a uno de los denunciantes en la audiencia donde se determinó que su esposo se iba quedar en la cárcel.

A decir de vecinos de la colonia citada, comentan que Casimiro N transitaba por la vida como un tranquilo y amable comerciante de masa y tortillas, el cual era visto con su carretilla y cubetas.

Señalaron que llegaba a la tortillería “Raquelita”, ubicada en la misma colonia, sin saber que este trayecto lo hacía a diario para ponerle el ojo a sus posible víctimas a las que se acercaba con ofrecimientos de regalos, dinero o, si se resistían, las amenazaba.

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