Por la pandemia se quedó sin trabajo, escribió un libro, los produjo y los vendió para sobrevivir en Veracruz

Ana Patricia Reyna/Agencia Informativa Alor Noticias

Nanchital, Ver.- La pandemia por covid-19 lo dejó sin trabajo, motivo por el cual decidió terminar de escribir un libro de cuentos, producirlos y venderlos para sobrevivir.

Es David Márquez, músico y escritor oriundo de Nanchital al sur de Veracruz.

“Por cuestiones de trabajo no podía sentar a escribirlas, se da la situación de la pandemia y bueno quede desempleado como 4 o 5 meses, entonces fue un tiempo en el que en vez de echarme al drama me dediqué a concluir estas historias, estos cuentos que terminaron siendo cuentos en vez de novelas y vaya me ha dado muchísimas experiencias felices desde que regrese aquí”, indicó.

Al quedarse sin trabajo en la ciudad de Cancún, Quintana Roo, donde vivía decidió regresar a Nanchital, que fue clave de inspiración para escribir en esta cuarenta y así terminar el libro “a la sombra de los quiscales” que relata 11 cuentos sobre la historia veracruzana.

“Está escrito en un tiempo pasado no se, a principios del siglo XX historias que se desarrollan de la primera mitad del siglo anterior que habla mucho sobre los pescadores, el mar, el río el auge del ferrocarril, sus huelgas, sus caduques, sus luchas, la pobreza que ha imperado en el país y la región además de nuestras costumbres, Gastronomía, mitos y leyendas”, agregó.

La crisis económica no le permitían que su libro fuera publicado por una imprenta por lo que optó por imprimirlos de manera rústica, así salieron más de 60 ejemplares.

Él imprime las hojas en una papelería y en su casa con pegamento y una tabla va pegando las hojas hasta formar el ejemplar.

“busque la forma del empastado poder hacerlo, aprender hacerlo, imprimo los libros en un centro de impresiones me llevo más o menos un día y medio acomodar los textos para que quedaran de la forma adecuada de la impresión, los corto na guillotina, teniéndolos cortados les colocó pegamento, les pongo una maña y una tela y después les pego la pasta y los dejo secando un día”, agregó.

Y es que tan solo en una imprenta un solo libro impreso cuesta 200 pesos, y él no invierte más 60 pesos para producirlo.

Su impreso ha tenido buena respuesta, incluso este fin de semana viajará a San Cristóbal de las Casas, Chiapas a presentarlo en un evento cultural.

Lo que gana por cada libro lo invierte para hacer más tirajes y así poco a poco subsistir.

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