Heidi Castellanos / Agencia Informativa Alor Noticias.
Coatzacoalcos, Ver., 04 de Febrero del 2025.- “Mejor me hubieran matado a mí que soy diabético, a que hubieran matado a mi pobre niño, él era muy alegre, bailador, cantador, era un muchacho alegre”, expresa Alfredo Herrera, padre de Carlos, una de las cuatro víctimas del ataque armado ocurrido en un taller mecánico de Coatzacoalcos, en el sur de Veracruz.
Entre lágrimas, relató el doloroso proceso que ha tenido que enfrentar para poder sepultar a su hijo. A pesar del sufrimiento, Alfredo destacó las dificultades y trámites complicados que ha tenido que sortear para darle un último adiós a Carlos.
“Lo único que quiero ahorita es enterrar a mi hijo es lo que ahorita más me interés enterrar a mi hijo que no se me vaya a descomponer ahí en mi casa, ya llega lleva muchos días en el ataúd y yo ya quiero ahora sí darle cristiana sepultura y que se vaya a descansar en paz”.
Además expuso que Fiscalía General del Estado lo trae a las vueltas con un documento, no le informan sobre los avances de la investigación y tampoco le han entregado las pertenencias como la cartera, dinero, celular y equipo de trabajo.
Clama por justicia ante las autoridades
Desconsolado por la pérdida, Alfredo buscó la intervención de las autoridades estatales, pidiendo justicia por la muerte de su hijo y las otras tres personas que también perdieron la vida en este trágico ataque. Aunque aún no se conocen detalles sobre el móvil del crimen, las autoridades han asegurado que el caso no quedará impune.
La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, dijo que se investigará el hecho y que por cada delito que se presente en Veracruz, habrá detenidos para regresar la paz y la tranquilidad.
“Hoy precisamente venimos a tener
la reunión de seguridad que hacemos todos los días y ya nos reportaron el tema del taller mecánico, venimos a eso, a atender y resolver. Aquí todo lo agarramos”, informó.
Un hombre apasionado por la mecánica
Alfredo recordó que su hijo Carlos había viajado a Tijuana para perfeccionar sus habilidades como mecánico y, al regresar a Coatzacoalcos, decidió poner en práctica lo aprendido en el taller donde fue brutalmente asesinado.
“Un muchacho que se dedicó desde niño a trabajar, no quiso más estudios porque me dijo papá a mi me gusta la mecánica”, expresó.
El joven tenía apenas 22 años y se había asociados con los otros dos jóvenes para iniciar este negocio. La tragedia no solo ha golpeado a las familias, también a la comunidad que se muestra conmocionada por lo ocurrido


