José Manuel Alor/Noticias
Minatitlán, Ver, 20 de Agosto de 2017.- Miedo a lo desconocido, sentimientos encontrados, esperanza en el camino e incluso tranquilidad, son estados de ánimos que viven miles de padres de familia de todo el país por el regreso a clases e inicio del ciclo escolar 2017-2018.
Algunos estudiantes sólo cambian de grado, para ellos es continuar aprendiendo en su proceso de enseñanza y significa otro año más con los mismos compañeros o uno que otro nuevo, pero al final, otro año más en la escuela.
Para los de nuevo ingreso, el mundo es desconocido. Es enfrentarse a retos inimaginables y el temor de reprobar está en sus mentes.
Para los padres el ingresar a sus hijos a la escuela es todo un reto, muchos de ellos no se han despegado por varias horas de sus consanguíneos y pensar que ya sea por el turno de la mañana o tarde no podrán verlos, la idea se torna aterradora.
En el municipio de Minatitlán, desde hace unas décadas, ha sido tradición que las familias busquen que sus hijos regresen a clases con las mejores de las vibras y que mejor con la bendición de un ser supremo.
Desde este sábado en la Catedral San Pedro Apóstol localizado en el centro de la ciudad, cientos de familias han acudido a misa con sus hijos
y sus mochilas. Algunas nuevas, otras de uso, pero el objetivo es que el sacerdote las bendiga para que a los alumnos les vaya bien en su regreso a clases, que les brinde sabiduría en los conocimientos aprendidos y que sus libros sean los formadores de buenas generaciones.
Los feligreses se sientan en las bancas, a un costado las mochilas, escuchan misa y esperan que se rocié agua bendita.
La bendición de las mochilas es toda una tradición, pues el padre llama a los padres a tener comprensión en sus hijos, pues no sólo se trata de mandarlos a la escuela, se trata de enseñarles que en la vida es un constante aprendizaje y que los niños necesitan de cuidados, cariños y rigidez para enseñarles el camino de bien.
Así mismo exhortando a los estudiantes a mostrar obediencia y respeto a quienes fungirán como sus maestros.
Este año fueron más los padres que llevaron las mochilas a bendecir y por eso tuvieron que poner bancas extras para los visitantes del templo San Pedro Apóstol.


